La ira, muy mala consejera

Lo ideal es que la persona logre manejar la energía que se desprende de la ira para usarla como un impulso positivo.

La ira, muy mala consejera

SANTO DOMINGO, 29 de sept. (Panorama) – Esa emoción fuerte que se desata cuando nos sentimos física o simbólicamente atacados o amenazados en forma injusta es la ira. Cuando se experimenta genera por algunos minutos una ráfaga repentina e intermitente de energía luego de la cual el cuerpo se prepara para atacar o huir. Todos la hemos sentido en algún momento y en ocasiones, quizás, hasta nos hemos dejado arrastrar por el torbellino que estalla en el enojo.

 La psicóloga Ana Mirtha Vargas advierte que la ira es una emoción produce hostilidad contra los demás o contra uno mismo. De ahí se desprende que, aunque es una consecuencia natural (e incontrolable), se manifieste de forma negativa a través del atropello, mal genio, impaciencia, agresión verbal o física, se exhibe además indignación, irritabilidad, y críticas hacia el ofensor, además “frecuentemente afloran sentimientos de venganza o rencor”.

Ana Mirtha Vargas Foto: Cortesía
Ana Mirtha Vargas
Foto: Cortesía

Por dentro o por fuera

Un enojo fuerte puede, además, suscitar conductas constructivas, es, por ende, “una emoción negativa que también puede utilizarse de forma positiva”, dice Vargas y añade que se conoce básicamente dos formas de ira, que son la interna y la externa.

Cuando nos incomodamos fuertemente por alguna razón y reprimimos ese sentimiento, cohibiéndonos de expresar las emociones que nos causó, explotando abiertamente en distintas formas de agresividad  o enfado, estamos viviendo la ira interna o implosiva, la cual, según Vargas, es muy difícil de observar.

Manejo saludable

La ira externa o explosiva es la más negativa, porque es aquella que al ser percibida es exhibida de inmediato en  forma espontánea y hay dos formas de exteriorizar este sentimiento. A saber, por medio de una agresión verbal con expresiones amenazantes, infligiendo daño físico o de otro tipo o la mejor: “de una forma asertiva, buena y  válida socialmente  aceptable”, dice Vargas.

La meta es poder canalizar nuestros momentos de enojo de la mejor manera, sin afectar a los demás y siendo consciente de que, si nos salimos de control, podemos arrepentirnos luego. La psicóloga Ana Mirtha Vargas explica lo ideal es que la persona logre manejar la energía que se desprende de la ira para usarla como un impulso positivo.