La Misión de la ONU muestra sus aportes en lucha contra el cólera en el sur de Haití

Otro informe interno de Naciones Unidas señala que pese a su actuación en Haití, las fuerzas de paz siguieron violando sus propias normas sanitarias.

La Misión de la ONU muestra sus aportes en lucha contra el cólera en el sur de Haití

PUERTO PRÍNCIPE, 23 de agosto (Panorama) — La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) mostró hoy sus avances en su lucha contra el cólera en el sur del país, particularmente crítico en los últimos días tras un informe interno que conmina al organismo a reconocer su responsabilidad en la introducción del mal en la nación caribeña.

“Para luchar contra el cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua y mejorar las condiciones de vida de la población, dos proyectos de agua potable se han abierto recientemente en Fonds des Nègres y Torbeck, dos aldeas al sur de Haití”, señala un comunicado aparecido este martes en la página oficial de la Minustah.

En un informe difundido el jueves de la semana pasada en Puerto Príncipe, el relator especial de la ONU sobe la Extrema Pobreza y Derechos Humanos, Philip Alston, aseguró que la posición de Naciones Unidas con respecto al cólera en Haití es “moralmente inconsciente, legalmente indefendible, políticamente contraproducente y completamente innecesario”.

Al día siguiente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo a través de su portavoz que el organismo tiene la responsabilidad moral de ayudar a Haití a recuperarse de la epidemia de cólera y construir sistemas de agua, alcantarillado y salud sólida.

“Las Naciones Unidas tienen la intención de intensificar su apoyo para reducir y, en última instancia poner fin a la transmisión del cólera, para mejorar el acceso a la atención y tratamiento y para resolver los problemas a largo plazo de los sistemas el agua, el saneamiento y la salud en Haití”, dijo el portavoz del secretario general en un comunicado.

Varios estudios realizados en Haití coinciden en señalar que el cólera “muy probablemente” fue introducida al país por soldados nepaleses de la misión de la ONU, que logró una victoria judicial la semana pasada cuando un tribunal ratificó su inmunidad en Haití, ante una ola de demandas por su responsabilidad en la introducción del cólera en ese país.

Según varios informes, las tropas de Nepal, establecidas en la localidad de Mirebalais, 57 kilómetros al noroeste de la capital, esparcieron el mal al contaminar con materia fecal los ríos Boukan Kanni y Jenba, en esa localidad.

La Minustah dijo hoy que el proyecto de abastecimiento y suministro de agua potable en el sur de Haití fue financiado por la misión con una inversión global de 103 mil dólares, y señaló que las nuevas instalaciones han permitido una gran mejora en las condiciones de los habitantes de la zona.

La semana pasada, el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Haití, Marc Vincent, también intentó limpiar la imagen de la ONU al afirmar que el control del cólera en territorio haitiano ha permitido pasar de un pico de 350.000 casos sospechosos en 2011 a 36.000 en el último año, mientras cerca de 120 comunidades y 20.000 personas tienen ahora letrinas en todo el país.

“Hemos adoptado enfoques a corto plazo, mediano plazo y largo plazo. El enfoque a corto plazo es en gran parte una respuesta a la crisis de apoyar un sistema de respuesta y alerta temprana a nivel comunitario”, dijo Vincent.

Pero otro informe interno de Naciones Unidas revelado por la prensa estadounidense y citado hoy en Puerto Príncipe, señala que pese a su actuación en Haití, las fuerzas de paz siguieron violando sistemáticamente sus propias normas sanitarias adaptadas para contener la enfermedad, y años después del brote en octubre de 2010, no dejó de verter aguas residuales parcialmente tratadas en afluentes del país.

Las auditorías realizadas por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU ((OSSI) determinó además que en 2014 y 2015, las fuerzas de paz todavía ignoraban las advertencias urgentes sobre la contaminación fecal, descuidaron el mantenimiento y la inspección de las plantas de tratamiento en los campos de la ONU y fosas sépticas, y abandonaron los campos llenos de residuos, a veces con inodoros y fosas sépticas rebosantes de desechos humanos.

“Las prácticas antihigiénicas quedaron sin respuesta, no sólo en su misión de Haití, pero también en al menos seis países de África y Oriente Medio”, señaló el informe.

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