Ban Ki-moon reconoce implicación de la ONU en presencia de cólera en Haití y expresa su pesar

“Aliviar la difícil situación de las personas afectadas por el cólera es nuestra firme responsabilidad moral”, dijo el Secretario General.

Ban Ki-moon reconoce implicación de la ONU en presencia de cólera en Haití y expresa su pesar

NUEVA YORK, 20 de septiembre (Panorama) — El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, expresó hoy su pesar por la implicación del organismo en la epidemia de cólera en Haití, una situación que según el alto representante ha empañado el nombre del organismo.

“Siento un gran pesar y dolor en un profundo sufrimiento por los haitianos afectados por el cólera. Se necesita una nueva estrategia para aliviar su dolor y mejorar sus condiciones de vida”, dijo Ban en la apertura del segmento de alto nivel de la 71ª sesión de la Asamblea General de la ONU que se lleva a cabo en Nueva York.

La organización reconoció el mes pasado que la epidemia de cólera en Haití no se habría producido en este país sin las acciones cometidas por ese organismo.

El relator especial de la ONU sobe la Extrema Pobreza y Derechos Humanos, Philip Alston, dijo en un informe que la posición de Naciones Unidas con respecto al cólera en Haití es “moralmente inconsciente, legalmente indefendible, políticamente contraproducente y completamente innecesario”.

En respuesta, el Secretario General dijo a través de su portavoz que el organismo tiene la responsabilidad moral de ayudar a Haití a recuperarse de la epidemia de cólera y “construir sistemas de agua, alcantarillado y salud sólida”.

Varios estudios realizados en el país coinciden en señalar que el cólera fue introducida al país por soldados nepaleses de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah).

Según los informes, las tropas de Nepal, establecidas en la localidad de Mirebalais, 57 kilómetros al noroeste de la capital, esparcieron el mal al contaminar con materia fecal los ríos Boukan Kanni y Jenba, en esa localidad.

“Aliviar la difícil situación de las personas afectadas por el cólera es nuestra firme responsabilidad moral”, dijo hoy el Secretario General.

La Oficina de Asuntos Legales del organismo rechazó hace cinco años el reclamo de 5.000 familias haitianas afectadas. Según datos oficiales, desde su aparición en el país, la epidemia de cólera ha causado la muerte de 9.392 personas, de un total de 790.469 afectados, 463.561 tuvieron que ser hospitalizados.

Las solicitudes de reparación en base a 10.000 muertos y 800.000 personas infectadas por el cólera podrían alcanzar los 40 mil millones de dólares, según el relator especial de la ONU sobe la Extrema Pobreza y Derechos Humanos.

Pero un tribunal de apelaciones de Nueva York confirmó el fallo de un juez federal que el año pasado desestimó una de las dos demandas que cursan en cortes estadounidenses.

Hasta agosto pasado, seis departamentos de Haití se encuentran en alerta roja por el impacto de la epidemia de cólera en el país, que sólo entre el 1 y el 20 de agosto reportó 1.719 nuevos casos, incluyendo 1.370 hospitalizaciones.

Katilla Pierre,  jefa de servicio de alerta y respuesta de la Dirección de Epidemiología, Laboratorio e investigación del Ministerio de Salud, dijo a la prensa local que la alerta afecta directamente a catorce comunidades, en momentos en que la capacidad de la cartera es limitada y depende el 65% de sus socios internacionales.

Otro informe interno de Naciones Unidas señaló este año que pese a su actuación en Haití, las fuerzas de paz siguieron violando sistemáticamente sus propias normas sanitarias adaptadas para contener la enfermedad, y años después del brote en octubre de 2010, no dejó de verter aguas residuales parcialmente tratadas en afluentes del país.

“Las prácticas antihigiénicas quedaron sin respuesta, no sólo en su misión de Haití, pero también en al menos seis países de África y Oriente Medio”, señaló el informe.

Ban habló este martes ante los Estados miembros con gran preocupación, a pesar de los logros alcanzados durante los diez años que ha liderado el organismo mundial, y alertó que existen abismos de desconfianza entre los ciudadanos y sus líderes, además del peligro que imponen los extremistas y el cambio climático.

El Secretario General también lamentó la explotación sexual perpetrada por efectivos de las fuerzas de paz y otros integrantes de esas misiones contra las personas que debían proteger, como los ocurridos también en Haití.

En septiembre del 2011, cuatro soldados uruguayos de la Minustah fueron acusados por el haitiano Johnny Jean de haber abusado sexualmente de él en la base militar de Port-Salut, 174 kilómetros al suroeste de la capital.

El caso cobró notoriedad por un video tomado con la cámara de un celular, que fue divulgado en internet mostrando a los soldados uruguayos sujetando y bajando los pantalones a la supuesta víctima.

En el 2012, la justicia uruguaya envió a prisión a los cuatro militares por el delito de “violencia privada” y no por violación sexual, lo que garantizó a los acusados penas sólo de entre tres meses y tres años de prisión.

La Minustah abrió también una investigación en el 2013 sobre un supuesto caso de abuso sexual que involucró a un efectivo del contingente de Sri Lanka fue acusado de violar y sodomizar a una joven haitiana en el suroeste del país.

A los casos anteriores se suman el de tres soldados paquistaníes implicados en la violación de otro joven haitiano, que fueron juzgados y condenados por una corte marcial de su país en Haití, y el de una decena de casos de abusos sexuales, incluyendo el de 111 cascos azules de Sri Lanka que fueron devueltos a su país en el 2007 según organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Organizaciones haitianas realizan desde la semana pasada movilizaciones contra una posible renovación del mandato de la misión de la ONU. La primera manifestación se realizó el pasado martes 13 y según David Oxygène, líder del Movimiento por la Libertad, Igualdad y Hermandad de Haití, las protestas continuarían este martes 20 de este mes frente a la base de la Minustah en el sector de Clercine, al norte de la capital.

La última manifestación se realizará el martes 27, para exigir a las autoridades medidas contra los productos extranjeros que “invaden el país”.

La misión fue establecida el 1 de junio del 2004 por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y sucedió a una Fuerza Multinacional Provisional autorizada por el organismo en febrero de ese año, tras la partida al exilio del entonces presidente Jean Bertrand Aristide.

Ban propuso mantener a los cascos azules hasta el 15 de abril 2017, con la actual fuerza compuesta actualmente por 2.370 militares y 2.601 policías, para dedicarse a ayudar a las autoridades nacionales a organizar las elecciones en un clima de seguridad.

Según el secretario general, pese a que continúa mejorando y de que se ha demostrado su determinación de garantizar la protección del pueblo haitiano, la Policía Nacional de Haití no es todavía independiente en sus operaciones y debe seguir contando con apoyo internacional, incluido el de la Minustah para cumplir su mandato constitucional.

El mandato actual de la Misión de la ONU para la Estabilización de la ONU en Haití vence el 15 de octubre.

Haití está enfrascado en una grave crisis post-electoral, luego de un año plagado de incidentes que no permitieron concluir las elecciones programadas a lo largo del 2015.

El país se prepara para participar en unas elecciones generales convocadas para el 9 de octubre en la que poco más de seis millones de haitianos deben elegir a un gobernante que suceda al actual presidente interino, instalado a principios de año.

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