Migración vuelve a tensar relaciones entre República Dominicana y Haití, a la sombra de tema comercial

Este lunes venció el Plan de Regularización de Extranjeros lanzado en el 2015, y miles de haitianos fueron deportados en las últimas semanas.

Migración vuelve a tensar relaciones entre República Dominicana y Haití, a la sombra de tema comercial

Javier Valdivia

MIAMI, 17 de julio (Panorama) — El tema migratorio ha vuelto a tensar las relaciones entre República Dominicana y su vecino Haití, cuando ambos países, que retomaron el diálogo en abril, no han podido superar aún la interdicción impuesta hace dos años por el gobierno haitiano a la importación vía terrestre de 23 productos dominicanos.

Miles de haitianos indocumentados fueron expulsados a su país en las últimas semanas, a puertas del vencimiento este lunes del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros (PNRE) lanzado por el gobierno dominicano en el 2015, y en el cual alrededor de 95.000 inmigrantes, la mayoría procedente de Haití, no pudo completar el trámite.

El ministro dominicano de Defensa, Rubén Paulino, dijo la semana pasada que “son más de 140.000 los indocumentados (haitianos) devueltos de la frontera este año”, y que 777 personas son deportadas cada día a Haití.

Paulino desmintió recientes videos de haitianos ingresando ilegalmente al país aduciendo que las FFAA mantienen un “estricto control” de la frontera. El alto oficial también negó que República Dominicana esté expulsando ilegalmente a ciudadanos de Haití y señaló que las autoridades están cumpliendo el protocolo de repatriación suscrito con Haití en 1999.

Las declaraciones de Paulino siguieron a las del embajador de Haití en República Dominicana, Idalbert Pierre-Jean, quien el viernes denunció las “deportaciones ilegales” de sus compatriotas, aunque admitió la potestad de las autoridades locales de regularizar la situación de los inmigrantes indocumentados.

El Consulado de Haití en Santiago, la segunda ciudad del país, ya había expresado su preocupación a las autoridades por el “trato que reciben los haitianos durante proceso de repatriación”.

La delegación pidió a sus compatriotas portar documentos válidos para evitar problemas con oficiales dominicanos, y recomendó a los haitianos indocumentados no resistirse a Migración para evitar “toda suerte de abusos síquicos y sicológicos”.

Entre tanto, el Consulado de Haití en la localidad de Higuëy (este) formó “brigadas consulares” para asistir a haitianos indocumentados repatriados.

El Grupo de Apoyo a Repatriados y Refugiados (GARR), una organización defensora de los derechos de los inmigrantes, dijo este mes que en el primer semestre del año 30.486 haitianos retornaron a su país, 14.179 repatriados y 16.307 de manera voluntaria, sobre todo a través del paso fronterizo Elías Piña/Belladère.

GARR señaló que 92% de los repatriados haitianos son personas de entre 18 y 49 años.

República Dominicana inició en septiembre del 2015 la repatriación de personas indocumentadas radicadas en el país, como parte del programa de regularización de extranjeros lanzado en el 2013 a raíz de un fallo del Tribunal Constitucional sobre el derecho a la nacionalidad dominicana.

En julio del año pasado, las autoridades dominicanas anunciaron que extenderían por un año la vigencia de alrededor de 143.000 permisos de estadía que afectaba a igual número de inmigrantes extranjeros, la gran mayoría haitiana.

El gobierno dominicano ha dicho que la iniciativa ha beneficiado a 249.950 personas inscritas en el PNRE —de las cuales 244.366 son haitianas—, y que los beneficiados poseen un estatus migratorio debidamente regularizado. Del total de inscritos, señaló, 229.934 personas poseen un carné.

Al vencerse el plazo este lunes, 143.00 de los casi 250.000 inscritos en el programa deben completar los documentos requeridos. El resto, alrededor de 95.000 personas, se enfrenta a una inminente repatración.

El Consejo Nacional de Migración de República Dominicana debía reunirse hoy para tratar posiblemente la extensión del PNRE, pero a última hora y sin anunciar ninguna medida, el Ministerio dominicano del Interior anunció que posponía el encuentro para el martes de la próxima semana.

GARR teme por el fin de la vigencia del PNRE y por la situación de otros tantos miles de sus compatriotas indocumentados que siguen residiendo en República Dominicana, y que datos oficiales cifran en cerca de medio millón de personas, fuera de otros 244 mil dominicanos de ascendencia haitiana.

La organización dijo el mes pasado que casi 199.638 personas regresaron a Haití repatriadas o voluntariamente desde República Dominicana en los últimos dos años debido al PNRE.

En marzo, el presidente de Haití, Jovenel Moïse, se comprometió a poner fin a la situación de 36.000 haitianos que viven ilegalmente en la vecina República Dominicana y que están a la espera de sus pasaportes para regularizar su situación en ese país.

Moïse señaló que la capacidad de producción del servicio de inmigración se ha cuadruplicado (de 500 a 2.200 diarios) desde su instalación en el poder. El gobernante también se comprometió a abordar el problema de los extractos de actas, las Tarjetas de Identificación Nacional (CIN) y la renovación de la licencia.

El gobierno haitiano lanzó a mediados del 2014 el Programa de Identificación y Documentación de Inmigrantes Haitianos (PIDIH), con el fin de proporcionar documentos (certificados de nacimiento, carnés de identidad, pasaportes) a unos 200.000 haitianos y a sus descendientes que viven ilegalmente en República Dominicana.

Pero sólo la cantidad citada por Délienne logró inscribirse en un año y apenas 2.000 recibieron sus pasaportes, mientras que 15.000 obtuvieron tarjetas de identificación nacional, según fuentes oficiales, en un plan calificado por el Observatorio Binacional sobre Migración, Educación, Medio Ambiente y Comercio (OBMEC) como un “fiasco”.

En abril pasado, el ministro de Relaciones Exteriores de Haití, Antonio Rodrigue, entregó en Santo Domingo los primeros 11.593 documentos que pretende entregar en una primera etapa, de los 30 mil que espera entregar a igual número de aplicaciones.

El jefe de la diplomacia haitiana llegó a la capital dominicana para reunirse con su colega dominicano Miguel Vargas, y dar un impulso al diálogo entre los dos países, aunque en su encuentro pasaron por alto la restricción comercial.

Vargas y Rodrigue sostuvieron su primera reunión de trabajo en la que, además de iniciar contacto formal, establecieron el orden de prioridades de la agenda binacional y reafirmado el derecho soberano de cada país y el principio de la no intervención según un comunicado de la Cancillería dominicana.

En una declaración conjunta, ambos cancilleres dijeron que en el plano comercial proponen facilitar el tránsito de mercancía, de modo que se fortalezca el comercio formal, se dificulte el contrabando y se ofrezcan oportunidades al mercado fronterizo.

El 1 de octubre del 2015 Haití cerró sus fronteras terrestres a 23 productos dominicanos “para mejorar el control de calidad de importación” de bienes haitianos, aunque anunció que permitiría su acceso a través de puertos marítimos y aéreos.

En respuesta, Santo Domingo llevó su queja a la Organización Mundial de Comercio (OMC), hecho que causó un resquebrajamiento de las relaciones entre ambos países, ya afectadas por la aplicación, cuatro meses antes, de un programa nacional de regularización de extranjeros indocumentados lanzado por el gobierno dominicano, que afectó a miles de inmigrantes indocumentados haitianos.

El 11 de mayo de este año, las autoridades haitianas confirmaron que mantenían la prohibición, pese a las conversaciones realizadas a finales del 2016, que llevaron al gobierno dominicano a asegurar que la medida ya había oficialmente sido levantada.

Haití también retomó a mediados de juio pasado la prohibición a la importación de productos plásticos de polietileno y poliestireno, una medida adoptada hace cinco años y que afecta sobre todo a productores de plástico de República Dominicana.

Los Ministerios de Medio Ambiente, Industria y Comercio y Economía dieron a conocer la medida en un comunicado que advertía sobre la importación, producción o venta en Haití de artículos de poliestireno expandido (EPS o espuma de poliestireno o PS cristal) “altamente tóxico”, tales como platos, botellas, bolsas negras, etc.

El 1 de agosto del 2013, Haití puso en vigencia un decreto promulgado el año anterior que prohibía la producción, importación, comercialización y uso de bolsas de polietileno y envases de poliestireno expandido, la mayoría usados para almacenar alimentos y bebidas.

Las autoridades haitianas dijeron que la norma, que afectó a productores dominicanos, fue decretada para mejorar las condiciones del medio ambiente y el ornato de la capital, pero en la práctica la importación del producto nunca se detuvo.

El decreto original fue dado a conocer por el gobierno haitiano el 18 de agosto del 2012, días después de su promulgación por parte del entonces presidente Michel Martelly tras un Consejo de Ministros.

En respuesta, República Dominicana anunció medidas contra la prohibición que según la presidenta de la asociación de industrias de República Dominicana, Ligia Bonetti, podría provocar pérdidas por unos 75 millones de dólares anuales.

En agosto del año pasado, el presidente dominicano Danilo Medina y su entonces colega haitiano Jocelerme Privert sostuvieron una reunión al margen de la 71ª Asamblea General de la ONU, en el que acordaron un encuentro entre cancilleres y directores de Aduanas, en el marco de la regularización de la importación terrestre de los 23 productos dominicanos prohibida por Haití.

El gobierno haitiano había negado una semana antes que hubiera levantado la restricción, y reiteró su intención de normalizar la situación al cumplimiento de las normas de comercio internacional.

“Ningún acuerdo ha tenido lugar en relación con el ejercicio de la interdicción de los veintitrés productos dominicanos para el hecho es que estos dichos productos pueden entrar en Haití”, afirmó en un comunicado el embajador haitiano en República Dominicana, Idalbert Pierre-Jean.

El diplomático respondió así al entonces embajador dominicano en Haití, Rubé Silié, que dijo en Santo Domingo que no existe impedimento alguno para la exportación de los productos y aseguró que las exportaciones por vía terrestre se desarrollan normalmente con el único requisito del pago de los aranceles.

Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana señaló que a raíz de la visita del canciller Miguel Vargas a Puerto Príncipe ese mes, se acordó destrabar el comercio entre los dos países, sobre todo en lo referente a la importación de bienes.

Entre los productos prohibidos de entrar a Haití vía terrestre se encuentran la harina de trigo, cemento gris, aceites comestibles, jabón, detergentes en polvo, agua potable, pintura y productos para carrocería de vehículos de motor.

También la mantequilla, manteca, varillas, pastas alimenticias, tuberías de PVC, jugos en polvo, cervezas, snack, utensilios fabricados en plásticos y equipos para la construcción.

Las autoridades de ambos países han reconocido que el paso de esos productos por la frontera terrestre se realiza con “regularidad” desde principios del 2016, aunque se produjeron confiscaciones en el lado haitiano durante los primeros meses de la aplicación de la medida.

A mediados del año pasado, el entonces ministro dominicano de Industria y Comercio, José del Castillo Saviñón, aseguró que en lo que iba del 2016, el comercio entre Haití y República Dominicana había registrado un descenso de 400 millones dólares debido a la prohibición.

Haití es el segundo socio comercial de República Dominicana, nación con la cual intercambia poco más de 1.000 millones de dólares anuales en productos, según registros oficiales, y unos 2.000 millones de dólares si se toma en cuenta el comercio informal.

Según el gobierno dominicano, los productos colocados bajo interdicción constituyen unas 574 líneas arancelarias que Haití no ha notificado de manera oficial a República Dominicana.

En 2016, la medida enfrentó a los más poderosos empresarios haitianos agrupados en el Foro Económico del Secrtor Privado que presionaba al gobierno para ampliar la lista, con algunos legisladores que trataron de convencer el gobierno de Privert de levantar la sanción, sin ningún éxito.

República Dominicana y Haití mantienen un intercambio anual de poco más de 1.000 millones de dólares anuales, pero la balanza comercial es favorable para los dominicanos en una proporción de nueve contra uno según estimados.

Las autoridades haitianas también han dicho que su país deja de percibir hasta unos 300 millones de dólares debido al contrabando en la frontera.

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