Moïse no da su brazo a torcer y anuncia que publicará el presupuesto tal como lo aprobó el Parlamento

El mandatario pidió calma a la población y acciones en los tribunales contra quienes dañaron bienes durante las protestas.

Moïse no da su brazo a torcer y anuncia que publicará el presupuesto tal como lo aprobó el Parlamento

PUERTO PRÍNCIPE, 16 de septiembre (Panorama) — El presidente de Haití, Jovenel Moïse, anunció que publicará el presupuesto nacional tal como fue aprobado por el Parlamento la semana pasada, y dio garantías a su país de que el erario público será bien gastado, destacó hoy la prensa local.

“Mis decisiones son difíciles, pero las tomaré”, dijo Moïse en un discurso a la nación dirigido este viernes, en el que puso de relieve que mantendrá su decisión sobre la ley de finanzas 2017-2018 y que entrará en vigor el 1 de octubre tras su publicación en el diario oficial Le Moniteur.

Miles de personas tomaron el martes y miércoles las calles de Puerto Príncipe para protestar contra la Ley de Presupuesto 2017-2018 ascendente a 144 millones de gourdes (alrededor de 2.250 millones de dólares), cuyo contenido la oposición cuestiona en varios términos.

Posteriormente, la oposición dio un ultimátum de doce días al mandatario para que rectifique el presupuesto nacional y anunció nuevas protestas que ya dejaron dos muertos según un balance oficial dado a conocer por la Policía Nacional.

“Voy a poner orden y disciplina”, advirtió Moïse en su mensaje el viernes, en el que, al estilo de varios presidentes de la región, inauguró su propio programa llamado “Pawòl chanjman” (“Palabra de cambio”), que se emitirá cada quince días.

Moïse explicó que el presupuesto considera partidas para la reconstrucción de la red eléctrica de Port-de-Paix (Norte), la construcción de carreteras en todo el país, la adquisición de equipos, la construcción de presas y la electrificación de 20 municipios y la construcción de 2.000 viviendas en Sur, región afectada el año pasado por el huracán “Matthew”.

Moïse también explicó que el 50% de los 7.200 millones de gourdes (107,4 millones de dólares) asignados a los senadores y diputados se utilizaría para reconstruir el Parlamento, y que en el caso del aumento en la expedición de pasaportes, consideró que es normal que cueste más que antes ya pasará a tener una validez de cinco a diez años.

Por último, el mandatario pidió calma a la población y acciones en los tribunales contra quienes dañaron bienes durante las protestas, y advirtió que no dejará el puesto para el cual fue elegido.

El portavoz de la Policía Nacional de Haití (PNH), comisario Frantz Lerebours, dijo esta semana que además de los dos fallecidos, a los que no identificó, los dos días de protestas se saldaron con doce detenidos, cuatro vehículos incendidados y diversos daños a la propiedad.

Lerebours también negó que el supuesto “comportamiento provocativo de la policía” fuera la causa de la violencia de los manifestantes, asegurando que el “desorden comenzó mucho antes de la intervención de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”.

El oficial dijo además que no ha sido detenido ni existe una orden de detención contra el ex senador Moïse Jean-Charles, ex candidato presidencial y cabeza visible de las protestas apoyadas en el Parlamento por los senadores Nènel Cassy, Ricard Pierre, Antonio Chéramy y Evalière Beauplan, todos de Fanmi Lavalas.

Jean-Charles, líder del partido Pitit Dessalin, anunció nuevas manifestaciones los días 20, 21, 22 y 23 de este mes para seguir presionando al jefe de Estado a reducir los precios del combustible, suspender la formación del Consejo Electoral Permanente (CEP) y la removilización del ejército y no publicar el presupuesto en el diario oficial haitiano.

El dirigente opositor también pidió disculpas a la Embajada de Canadá por los daños causados a esa delegación, alegando que los “manifestantes no tenían la intención de ser violentos” y fueron provocados por las fuerzas del orden.

Varias organizaciones han denunciado que el nuevo presupuesto establece “impuestos ilegales y crea aranceles que afectan directamente a los más pobres”, otorga una miseria al funcionamiento del Poder Judicial, en particular al Consejo Superior de la Judicatura (CSPJ), aumenta el servicio de la deuda y destina alrededor de 5.000 millones de gourdes (78 millones de dólares) a un proyecto del presidente Moïse conocido como “Caravana del Cambio” sin el aval del Parlamento.

En respuesta, el secretario general del Consejo de Ministros, Rénald Luberice, dijo a la prensa local que la nueva legislación prevé el aumento salarial a los docentes, así como las medidas relativas al impuesto de alquiler o la declaración fiscal que aligera el procedimiento.

De su lado, el asesor presidencial Guichard Doré manifestó que muchos de los aumentos contemplados en el presupuesto fueron consensuados antes de su aprobación, incluyendo el importante aumento de 40 a 95 dólares n la emisión de nuevos pasaportes o del 50% para la obtención de licencias de conducir.

Aunque no es la primera manifestación contra el gobierno del presidente Moïse, se trata de la más concurrida y violenta desde que el mandatario asumió el poder el 7 de febrero de este año. Además de la embajada canadiense, entidades privadas como el hotel Marriot y Unibank también fueron atacadas.

“La PNH no cederá a las presiones callejeras. Los autores del bandolerismo, el vandalismo y la barbarie de todo tipo serán arrestados y llevados ante la justicia”, advirtió el director general de la Policía, Michel-Ange Gédéon, en un comunicado difundido el jueves.

En una rueda de prensa, el primer ministro Jack Guy Lafontant, también condenó los actos de violencia registrados durante la manifestación el martes de esta semana, día en que “las fuerzas de las sombras han hundido la capital en la desolación” según el funcionario.

“Creíamos que no había otras amenazas para el país”, agregó Lafontant, en alución al paso del huracán “Irma” por el norte del país. “Son personas y sectores que sólo defienden sus intereses personales utilizando las dificultades de la población”.

Haití conmemoró este año el séptimo aniversario de un poderoso sismo de 7,3 grados en la escala de Richter, que causó oficialmente 222.570 muertos y pérdidas materiales por unos 7.900 millones de dólares.

El terremoto dejó también un millón y medio de damnificados, de los cuales 60.801 personas viven todavía en alguno de los 45 campamentos que todavía quedan en el territorio nacional, la mayoría en la capital haitiana.

Los haitianos tratan de superar también una larga crisis política que según el economista Kesner Pharel ha influido negativamente en Haití, donde el 60% de la población vive en la pobreza y cuyo crecimiento económico se contrajo del 3,6% previsto en enero a 2% como cerró en el 2016.

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